NO DEJES DE SOÑAR
A lo largo de nuestra vida vamos creciendo personal y profesionalmente, acumulando sueños y metas, pero al pasar el tiempo los vamos aplazando, nos topamos de frente con nuestra relaidad, el estrés y los acontecimientos diarios nos hacen aplazar e incluso olvidar esos sueños, pero en un de repente hacemos un alto y con tristeza vemos que esos anehelos se han alejado y se han llevado parte de nuestro corazón.
Hoy vengo a decirte que no todo está perdido, te recuerdo que mientras haya vida hay esperanza. Por eso, atrévete a soñar, a recuperar esos sueños y, sobre todo, alcanzarlos.
Hay que cambiar de dirección, no quedarnos en lo mismo; el cambio debe ser lo único constante en la vida; cuanto más grande sea el cambio de dirección, más rápido llegarás al lugar deseado. Donde va tu enfoque, va tu energía; por tanto, hay que enfocarse en las metas, definir lo que realmente queremos, ponerle alma, vida y corazón. Porque son tus sueños, tu vida, tu felicidad...
A continuación, te hago una lista de lo que he palpado y escuchado de familia y amigos, resumiendo en diez puntos las principales razones por las que no se cumplen nuestros sueños:
- No conectar las metas y sueños con el corazón.
- Siempre hacemos lo urgente y nos olvidamos de lo importante.
- No sabemos esperar, nos gana la impaciencia.
- Nos distraemos con facilidad.
- Padecemos del sindrome del "fue que fuaca".
- Nos resistimos a los cambios.
- Nos rodeamos de la gente incorrecta.
- Estamos acostumbrados a procrastinar.
- Tenemos temor al fracaso.
- No ponemos esos sueños en manos de Dios.
Para tener éxito hay que trabajar en nuestro ser, cerrar puertas y abrir las correctas, alejarnos de las personas que no nos aportan, sino que por el contrario nos roban energia, paz y salud. Debes también planificar con tiempo y tener metas y objetivos reales, pues tu sueño no puede ser ir a la luna, cambiar el color de piel o convertirte en un adonis griego; tu sueño debe ser realista y con fundamento, con un para y un por qué.
Teniendo claridad en lo que realmente queremos y para qué lo queremos, debemos elaborar un plan que vaya en sentido contrario a las razones por las que nos impiden cumplir nuestro sueño.
- Poner a Dios de primero en nuestra vida, reconciendo su poder y recordando que sin Él nada somos, dándole la honra y la gloria. Probervio 16,3 dice: "encomienda al Señor todas tus obras, y tus pensameintos serán afirmados".
- Conectar nuestra meta con el corazón, fijando obejtivos específicos para llegar al objetivo general: por ejemplo, si mi sueño es recuperar mi salud, comienzo por dormir lo suficiente, tomar el agua necearia, ir al médico y seguir sus recomedaciones. Si mi sueño es escribir un libro, comienzo por leer biografia de otros escritores, defino qué tipo de libro escribir, etc, etc...
- Planificar dando un paso a la vez; no creer que puedo hacer las cosas como si fuera magia... la magia está en la pacieincia y el trabajo continúo.
- Ve eliminando distracciones, las redes sociales, la televisión, las llamadas largas, estar pendiente de los demás, nos roban tiempo y nos alejan de neustro objetivo.
- Es tiempo de actuar, las excusas no sirven de nada, menos si son para ti misma. Enfócate en tus objetivos y poco a poco tus resultados te sorprenderán.
- Supongo que ya eres consciente que, como van las cosas, seguirán iguales si no tienes una verdadera reflexión. Desecha la vieja forma de hacer las cosas, implementa cosas nuevas y métodos diferentes, encaminados siempre a tu objetivo general. Desafía tu mente.
- Rodéate de los mejores libros, documentales y, sobre todo, personas que trabajan por su desarrollo personal, que tienen metas claras, que te apoyan para que crezcas, que se gozan tus triunfos y te acompañan en los fracasos.
- Evita pensamientos negativos y dale rienda suelta a tu imaginación; vive como si ya hubieses alcanzado tu sueño.
- Mira los fracasos como una oportunidad de aprender; de los errores saca siempre algo bueno. Cuando te equivoques, admítelo y corrige; es de valientes comenzar de nuevo.
- Ten disciplina y perseverancia: adopta un estilo propio. Emula pero no imites, alinea tu cuerpo con tu mente.
Recuerda, tus conocimientos son una herramienta poderosa... estudia para reforzar y actualizarte. Escribe tu sueño, no lo dejes en la mente; ponle fecha límite y disfruta el proceso.
"Sueña en grande, el límite es el cielo".
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