CONTINUAR A PESAR DEL DUELO


Cuando un ser querido se nos va, todo cambia. La vida da un vuelco tan profundo que llegamos a pensar que no podremos levantarnos. Lo más difícil es asimilar que debemos continuar sin ellos. El corazón se arruga, sentimos un vacío en el estómago, respirar se vuelve una tarea difícil y nos invade la certeza de que nada volverá a ser igual.

En medio de ese dolor, los recuerdos nos invaden: momentos vividos, tantas experiencias buenas que tal vez en su momento no valoramos del todo por estar ocupados en cosas "más importantes". Asumimos erróneamente que siempre habrá un después. Pero cuando llega el momento final, aparecen las ganas de regresar el tiempo para haber compartido más. Y es ahí cuando comprendemos lo cruel que puede ser el tiempo al no dar marcha atrás.

Sin embargo, desde mi experiencia personal quiero decirte que sí es posible continuar, volver a reír y ser feliz. Dentro de ti habita una parte de ellos que nunca se irá; estará pegada a ti por siempre. Muy a nuestro pesar, la vida continúa, y sigue siendo hermosa.

La mirada de la esperanza y el honor a su memoria

Cuando enfrenté la muerte de mi madre, una reflexión que me compartió un sacerdote me ayudó a sanar:

"Si Dios le diera a tu mamá la oportunidad de mirar por una ventana desde el cielo, ¿cómo crees que le gustaría verte?"

Esa pregunta lo cambió todo. Ese ser querido no quiere vernos sumidos en la tristeza. La mejor forma de actuar es:

  • Permitirte sentir el dolor y aceptar tus emociones sin prisa. Date el tiempo necesario para llorar, pero también date el permiso para recuperarte.

  • Recordar que sigues viva. Tienes hijos, esposo, trabajo o personas que te necesitan y dependen de ti.

  • Honrar su memoria. Continuar con tu vida es una forma de rendirles homenaje, reconociendo que ahora existe un antes y un después.

El duelo es un proceso personal y no funciona igual para todos. Si sientes que el tiempo pasa y tu sufrimiento sigue intacto sin poder avanzar, buscar ayuda profesional es una decisión sabia y necesaria.

El consuelo de la fe y la reconstrucción del vínculo

Para quienes encontramos refugio en la fe, la Biblia nos ofrece una enseñanza luz en medio de la oscuridad:

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él."

— 1 Tesalonicenses 4:13-14 (RVR1960)

Por otro lado, me encontré con un texto de la Funeraria Los Olivos que describe con belleza este proceso de sanación:

"Reconstruir el vínculo no significa olvidar; se trata de reinterpretarlo desde un lugar donde el contacto con la persona fallecida pueda seguir existiendo de una manera distinta. Es aprender a llevar su recuerdo de una forma que nos impulse en lugar de detenernos.

Comprender el duelo como una reconstrucción de significado nos permite transitarlo con compasión y transformación. No se trata de olvidar ni de aferrarse al dolor, sino de integrar la ausencia en nuestra historia y resignificar el vínculo con quien partió. Avanzar no es dejar atrás el amor, sino aprender a llevarlo de otra forma." 

Conclusión

A manera de conclusión, me atrevo a decir que esa persona que partió a la eternidad seguirá viva en nuestro corazón. Nunca la vamos a olvidar, porque forma parte de nuestra historia y de nuestros afectos más profundos.


No olvides amarte sin miedo, sin restricciones.

 Escrito por Bertha Pallares      

                                                                                 


Comentarios

  1. La partida de un ser querido es el dolor más fuerte que se puede afrontar, pero todo es un proceso, en el que la última etapa después de haber asimilado y superado la pérdida, nada puede arrancar de nuestro ser el amor eterno y los recuerdos vividos.

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  2. Nunca se olvida la partida de un ser querido , siempre está ahí recordando nos sus palabras en un susurro lejano, que te dice animo, sigue, por aquí no es!, disfruta, yo estoy contigo y recuerda ponerte en pie. Ellos siempre estarán presentes porque no han muerto viven!!! Y están entre nosotros.

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