TU REPUTACIÓN NI SE COMPRA.. NI SE VENDE

 



La reputación es el concepto, la opinión o la imagen que los demás tienen de ti, basados en la percepción de tus actos, valores y comportamientos a lo largo del tiempo, y resulta fundamental para generar confianza.
Se construye a través de la conducta diaria, la ética y cómo te relacionas con los demás, ya sea familia, compañeros de trabajo, vecinos y amigos. 

La reputación es tu marca personal, puede ser positiva o negativa, influye en todos los aspectos de tu vida, si tienes buena reputación las cosas te fluyen mejor, pero si por el contrario, tu reptación no es tan buena seguramente te enfrentas a rechazos y malos entendidos y todo puede ser más difícil.
Dependiendo de lo que los demás piensan de ti, así es su trato para contigo, como siempre les digo: "no sólo es ser.. sino parecer"

La palabra de Dios en proverbios 22,1 nos enseña: "De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro (Reina Valera 1960)

Les comparto un cuento, de escritor desconocido (puede ser de la IA), nos sirve de reflexión

El Espejo de la Plaza

En el corazón de un pequeño pueblo, había un espejo antiguo colgado en la plaza central. Nadie sabía quién lo había puesto allí, pero todos conocían su peculiaridad: no mostraba el reflejo físico, sino la reputación que uno tenía ante los demás.

Lucía, una joven panadera, pasaba cada mañana frente al espejo sin atreverse a mirarlo. Había escuchado historias: el reflejo de Don Mateo, el herrero, aparecía cubierto de hollín y con los bolsillos llenos de monedas robadas; el de la maestra Clara brillaba como el sol, rodeado de flores.

Un día, tras escuchar rumores injustos sobre ella; que diluía la leche y engañaba a sus clientes, Lucía decidió enfrentarse al espejo. Con el corazón latiendo como un tambor, se colocó frente a él.

Lo que vio la dejó sin aliento: su reflejo estaba cubierto de sombras, no por lo que había hecho, sino por lo que otros creían de ella. Sintió una mezcla de rabia y tristeza.

Comprendió que la reputación no siempre era un reflejo de la verdad, sino del eco de las voces

Desde ese día, Lucía no intentó limpiar su reflejo con palabras, sino con actos. Regaló pan a los ancianos, ayudó a los niños con sus tareas y fue paciente con quienes la miraban con desconfianza. Poco a poco, las sombras en el espejo se disiparon, hasta que un amanecer su reflejo apareció radiante, con las manos abiertas y el corazón visible.

Y así, el pueblo aprendió que la reputación es frágil como el cristal, pero puede pulirse con la constancia de los actos sinceros.

Al final, Lucía dejó de mirar el espejo. Ya no lo necesitaba: su verdadera imagen vivía en la memoria de quienes la conocían de verdad.  (anónimo)


Para tener una buena convivencia es necesario tener una buena reputación, pero es mucho más importante lo que tu pienses de ti. Tu reputación no se compra, ni se vende, se gana a través de tus acciones 


 No olvides amarte sin miedo, sin restricciones 

 Escrito por Bertha Pallares      

                                                      



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