Cuenta la historia que Albert Einsten decía: "lo cura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes". No sé qué tan cierto sea que él lo haya dicho, pero es muy cierto que si estamos haciendo las cosas igual una y otra vez el resultado siempre será el mismo. Para que las cosas tengan resultados diferentes, debemos cambiar la forma de hacerlas. La Biblia dice que debemos cambiar nuestra manera de pensar para que cambie nuestra manera de vivir (Rom 12,2). Para que se transforme nuestra vida, debemos hacer un cambio de hábitos y costumbres. La vida no es plana y tampoco recta, debe haber cambios y todos para mejorar Nuestra vida se compone por distintas áreas: espiritual, familiar, social, personal, profesional y financiera. El área espiritual es tu relación con Dios y con tu fe, independientemente de la religión que profeses. El área familiar es tu relación con tus padres, hijos, pareja y hermanos. El área social está relacionada con los amigos, entorno laboral ...
Era todavía muy joven cuando me encontré en las calles de mi amado Valledupar... una tarjeta hecha en una cartulina rosada que dice: "No malgastes tu vida sin dejar una huella importante, el banco de las ideas te necesita, afíliate, tú eres importante". He conservado esta tarjeta por más de treinta años, no tiene dirección, ni número de teléfono donde me pudiera comunicar, pero me ha hecho reflexionar sobre la diferencia entre hacer y querer hacer... entre querer que pase y hacer que pase. No me pude "afiliar", pero desde entonces trato de dejar mi huella con mi vida y con mis acciones. Hoy te invito a que tú seas ese cambio que el mundo requiere, no necesitas hacer cosas grandes o maravillosas, sino pequeñas acciones que impacten de forma positiva a otros y a la naturaleza. Son tantas las cosas pequeñas que podemos hacer, aparentemente sin importancia, pero si las unimos a las que hacen otras personas tendrán un impacto grande en nuestro entorno. Deb emos comen...
A lo largo de la vida vamos enfrentando situaciones diversas y compartiendo con muchas personas: algunas pasan sin ser notadas y otras van dejando huellas en nuestras vidas. Unas se van muy pronto y otras se vuelven parte de nosotras y nunca más volvemos a ser las mismas. En la convivencia y el trato con estas personas, muchas veces te han herido, con intención y a veces sin darse cuenta. T e sientes maltratada, humillada o decepcionada; piensas que lo diste todo pero no reconocen tu esfuerzo, por el contrario, parece que todo lo haces mal. El panorama es oscuro, y estás a punto de desmayarte, de tirar la toalla. Sufres, lloras y te lamentas, pero quien te ofendió sigue como si nada: contento, alegre y feliz como la canción vallenata. Sientes en tu interior un silencio muy escandaloso, ensordecedor, que te dice ¡basta ya! Es en este momento cuando debes hacer un ALTO. L legó la hora de preguntarte: ¿que está mal? Es el tiempo...
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